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¿Qué tipo de humedad tengo?

Cinco preguntas para distinguir capilaridad, condensación y filtración. Acertar el tipo es el 80 % del ahorro: cada uno tiene un tratamiento distinto y el error más caro del nicho es aplicar el de uno al otro.

1. ¿De cuándo es el elemento que te preocupa?
2. ¿Qué elemento es?
3. ¿En qué estado está?
4. ¿Dónde está y lo vas a tocar?

Esto es una orientación basada en las señales típicas de cada tipo de humedad, no un peritaje. Si hay daño estructural o el problema persiste, hace falta que alguien lo vea en la vivienda.

Por si quieres el criterio completo

El cuestionario aplica tres señales, en este orden: la fecha (después de 2002 no hay amianto, punto), el estado del material (entero libera muy pocas fibras; roto o degradado sí las libera) y si vas a manipularlo, que es lo que convierte un material estable en un problema. No sustituye a un análisis de laboratorio ni a la ordenanza de tu ayuntamiento: sirve para saber si tienes que correr o no.