Uralita, fibrocemento y amianto: qué es cada cosa
Los tres términos se usan como sinónimos y no lo son. Distinguirlos es lo que separa «tengo un problema» de «no tengo ninguno».
Uralita es una marca, no un material
Uralita S.A. fue una empresa española que fabricó placas de fibrocemento durante buena parte del siglo XX. Su nombre se hizo tan común que acabó designando el producto entero, igual que pasó con el celo o el tupperware. Cuando alguien dice «tengo uralita en el tejado» casi nunca se refiere a la marca: se refiere a una placa ondulada gris de fibrocemento.
Esto no es una curiosidad lingüística. Tiene una consecuencia práctica muy concreta: llamar «uralita» a algo no dice nada sobre si lleva amianto. Hay placas de esa marca con amianto y placas de fibrocemento de cualquier fabricante sin él.
Fibrocemento: cemento más fibras
El fibrocemento es un material compuesto: una matriz de cemento reforzada con fibras que le dan resistencia a la tracción y le permiten fabricarse en placas finas sin romperse. La cuestión es qué fibra lleva.
Durante décadas esa fibra fue el amianto, porque era barato, resistente y se mezclaba bien. Desde que se prohibió, la industria lo sustituyó por fibras sintéticas —alcohol polivinílico, celulosa tratada y otras—. El producto resultante se parece mucho al antiguo: mismo aspecto gris cemento, mismas ondas, misma función. Pero no tiene amianto y no representa ningún riesgo por ese motivo.
Amianto: el mineral
El amianto o asbesto es un grupo de minerales fibrosos naturales que se extraen de la roca. No es un invento industrial: es un mineral que se descubrió que servía para mucho. Resiste el fuego, aísla, aguanta los ácidos, es flexible y era barato de extraer. Se usó en más de tres mil productos distintos.
El problema es que sus fibras son extraordinariamente finas y, al inhalarse, se alojan en el pulmón y no se eliminan. Por eso la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifica todas sus formas como cancerígenas para el ser humano.
La fecha que lo separa todo
En España la comercialización y el uso del amianto están prohibidos desde 2002. De ahí sale la regla más útil que existe en este tema:
- Instalado en 2002 o después: no lleva amianto. Ni lo lleva ni puede llevarlo.
- Instalado antes de 2002: puede llevarlo. La probabilidad sube cuanto más antiguo sea y más típico sea el uso.
Ojo con un matiz: lo que cuenta es cuándo se instaló el elemento concreto, no cuándo se construyó el edificio. Una nave de 1975 con la cubierta cambiada en 2010 tiene una cubierta sin amianto.
Por qué esto importa antes que nada
Buena parte de la alarma que se genera alrededor de este tema nace de mezclar los tres conceptos. Alguien ve una placa ondulada gris, la llama uralita, y da por hecho que tiene amianto y que hay que quitarlo con urgencia. Puede que sí. Puede también que sea fibrocemento moderno sin nada dentro, o que sea antiguo pero esté entero y no haya ninguna urgencia.
Antes de pedir presupuestos conviene responder dos preguntas en este orden: ¿de cuándo es? y ¿en qué estado está? Con eso ya se sabe si hay que correr o no.
Preguntas frecuentes
¿Toda la uralita lleva amianto?
No. «Uralita» era una marca de placas de fibrocemento y el nombre se generalizó. El fibrocemento fabricado a partir de 2002 usa fibras sintéticas y no lleva amianto, aunque el aspecto sea casi idéntico.
¿Se distingue a simple vista una placa con amianto de una sin él?
No con fiabilidad. Pueden ser visualmente idénticas. La única confirmación es un análisis de laboratorio sobre una muestra tomada correctamente; la fecha de instalación es la mejor pista indirecta.
¿Desde cuándo está prohibido el amianto en España?
Desde 2002. Lo instalado antes no tuvo que retirarse de forma automática, pero desde entonces no se puede fabricar, comercializar ni instalar.