Bajantes de amianto: la pieza que se olvida entre el fontanero y el tejadista
No es la tubería grande del baño ni el canalón de la lluvia. Es un tubo estrecho que sube hasta el tejado y que casi ningún oficio revisa por completo.
¿Qué es exactamente la bajante de amianto que nadie repasa?
Es la bajante de ventilación del saneamiento. Es un tubo estrecho, mucho más fino que el bajante general de aguas residuales. Sube desde la instalación interior hasta atravesar la cubierta y sobresale unos centímetros por encima de las tejas, a veces con un sombrerete de remate.
Su trabajo no es llevar agua, sino dejar entrar aire para que la instalación no haga efecto sifón y los sifones de baños y cocinas no se queden sin agua. En un edificio anterior a 2002 con instalación original, ese tubo puede ser perfectamente de fibrocemento, igual que el resto de la red de saneamiento de la época.
El problema no es el tubo en sí (íntegro y sin tocar, no libera fibras de forma relevante), sino que casi nadie lo tiene en su lista de comprobación. Y eso es lo que la distingue de las otras bajantes de un edificio, ya repasadas en bajantes de fibrocemento: los tres tipos que hay en un edificio.
Por qué se queda fuera de las dos reformas que sí la rozan
Esta bajante cruza dos oficios y no pertenece del todo a ninguno de los dos:
- Cuando se reforma un baño o una cocina, el fontanero mira el bajante general (el que recoge el agua, tratado en bajantes de uralita: qué hacer al reformar), pero su tramo de trabajo rara vez sube hasta la cubierta, así que el remate de ventilación queda fuera de esa obra.
- Cuando se cambia un qué hacer con un tejado de uralita, el equipo se concentra en las placas de cubierta. El remate de la bajante de ventilación atraviesa ese mismo plano, pero es, técnicamente, una pieza de fontanería y saneamiento, no de cubierta, y con frecuencia se rodea o se reutiliza sin que nadie evalúe de qué material es.
El resultado es una pieza que puede llevar cuarenta o cincuenta años en el mismo sitio. Ninguna de las dos reformas que más cerca han pasado de ella se ha detenido a mirarla.
Dónde se golpea sin querer
No hace falta una obra grande para tocarla. Es una pieza pequeña, a ras de cubierta, y aparece en el camino de trabajos que nada tienen que ver con el saneamiento:
| Trabajo | Por qué puede afectarla |
|---|---|
| Instalación de antena o parabólica | El mástil o los anclajes se fijan cerca del punto más alto de la cubierta, donde también sobresale el remate de ventilación |
| Montaje de placas solares | Los soportes y el paso de cableado recorren la cubierta y pueden apoyarse o rozar el tubo sin que se repare en él |
| Deshollinado o limpieza de chimenea | El acceso a la cubierta para esos trabajos pasa a menudo junto al remate |
| Reparación puntual de tejas o canalones | Un trabajo pensado como menor, sin plan de trabajo ni empresa autorizada de por medio |
El RD 396/2006 no hace distinciones por el tamaño del tubo. El artículo 10.2 obliga a identificar los materiales que puedan contener amianto antes de empezar cualquier obra de demolición o mantenimiento. El artículo 3.1, letras d) y e), incluye expresamente los trabajos de mantenimiento y reparación sobre materiales con amianto ya instalados y los que impliquen riesgo de desprendimiento de fibras por su proximidad.
Un instalador de antenas que ancla un mástil a medio metro de esa bajante entra en ese supuesto. Aunque su trabajo no tenga nada que ver con el saneamiento del edificio.
Qué hacer si vas a trabajar en la cubierta
- Antes de contratar cualquier trabajo en el tejado (antena, placa solar, chimenea, tejas), pregunta si hay una bajante de ventilación cerca de la zona de trabajo y de qué material es. Si el edificio es anterior a 2002 y nadie lo sabe con certeza, se trata como si pudiera serlo.
- Señálasela al instalador antes de que empiece, igual que se avisa de un cableado o una claraboya. Un profesional serio prefiere saberlo de antemano que descubrirlo con la herramienta en la mano.
- Si el trabajo va a tocarla o a apoyarse en ella, no lo haga el instalador de antenas o de placas solares: para manipular o desplazar material con amianto hace falta una empresa inscrita en el RERA con plan de trabajo aprobado, igual que para cualquier otro elemento con amianto del edificio.
- Deja constancia de dónde está, para que la próxima persona que suba a esa cubierta (por lo que sea) no tenga que descubrirlo por sorpresa.
¿Hay que sustituirla si no se va a tocar?
No. Igual que el resto de bajantes de fibrocemento de un edificio, si está íntegra y nadie la manipula, no hay ninguna urgencia por retirarla. La decisión llega cuando de verdad hay un trabajo que la va a tocar (en cubierta o en la instalación). Y en ese momento es cuando conviene tenerlo previsto, no resuelto a media obra con el instalador ya subido al tejado.
Preguntas frecuentes
¿La bajante de ventilación es la misma que la del agua de lluvia?
No. La pluvial baja el agua de lluvia por fuera de la fachada y suele verse a simple vista. La de ventilación es un tubo mucho más estrecho que sube por dentro del edificio y solo asoma unos centímetros al atravesar la cubierta; su función es dejar entrar aire, no evacuar agua.
¿Por qué ni el fontanero ni el tejadista la revisan?
Porque técnicamente pertenece al saneamiento, no a la cubierta, aunque atraviese el mismo plano del tejado. El fontanero que reforma un baño rara vez sube hasta el remate de la cubierta, y el equipo que cambia el tejado se centra en las placas, no en una pieza de fontanería que asoma junto a ellas.
¿Puede tocarla el instalador de una antena o de placas solares?
No si es o puede ser de fibrocemento. Manipular o desplazar material con amianto está reservado por ley a empresas inscritas en el RERA con plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral, según el RD 396/2006. Un instalador de antenas o de placas solares no está habilitado para eso.
¿Hace falta identificarla antes de instalar placas solares en el tejado?
Si el trabajo se hace cerca de ella, sí. El artículo 10.2 del RD 396/2006 obliga a identificar los materiales que puedan contener amianto antes de cualquier obra de mantenimiento o reparación, y el artículo 3.1 incluye expresamente los trabajos con riesgo de desprendimiento de fibras por proximidad a un material con amianto, sin distinguir por el tamaño de la pieza.
Fuentes
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